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miércoles, 4 de octubre de 2017

Laberintos como proyectos comunes: Kingswood

La Asociación de Residentes de Kingswood (UK), ante el abandono de una parcela, que ya duraba un año, solicitó a las autoridades permiso para transformarlo en una zona de actividades artísticas y, además, con muy buen gusto por su parte, poner un laberinto.

Solicitaron fondos a distintos sitios y se pusieron a trabajar, recuperando así, una zona que estaba abandonada y llena de maleza.




Y como allí la idiosincrasia religiosa es un tanto distinta a la que tenemos aquí, no podía faltar la bendición eclesiástica, que fue anunciada en las redes sociales con este cartel tan simpático.


Y, aquí el arzobispo en plena acción durante la bendición.




Un ejemplo de como la comunidad y todas las instituciones posibles (tanto civiles como religiosas) se implican para mejorar un espacio y que la gente pueda disfrutarlo. Y si además ponen un laberinto... ¿qué más se puede pedir?

Además, el diseño del laberinto es más original que de costumbre y no se han limitado a copiar el de Chartres como es habitual en estos casos. En este vídeo (quienes me siguen ya saben como me gustan los vídeos), nos hablan sobre ello. En inglés, lo siento.




Y aquí una referencia a la noticia.


viernes, 29 de julio de 2016

Creactividad Cero y “Prestigio” VS. Dignidad.

   Primero os voy a soltar un rollaco de los buenos, y luego voy a explicar los correos que han generado este post.

Ahí va el rollaco.

   Cada vez que alguien me pregunta: ¿qué significan los laberintos?, mi respuesta es la misma: “Un laberinto es un símbolo”.

   Los símbolos tienen el significado que le otorga quien los crea (o el que le otorga quien los interpreta). Un laberinto puede expresar su simbología mediante su situación (dónde y cómo lo coloquemos), su forma general (recordemos como los octogonales, por ejemplo, tenían una connotación espiritual especial en el cristianismo), por la distribución del trazado interior (mucho más abstruso, y ya más orientado para conocedores del tema), materiales, etc, etc.

   Diseñar laberintos es entretenido, al menos para mí y algunos chalados como yo. No esos laberintos que te genera el ordenador automáticamente. No. Laberintos estéticos, agradables de ver. Lo haces cuando te viene una idea a la cabeza, cuando te lo pide un conocido, o cuando te aburres.

   Y, sin embargo, casi todo el tiempo que le pueda dedicar a eso es inútil. El 85% de las instalaciones de laberintos son copias del laberinto de Chartres o reducciones del mismo. ¿Por qué? Porque lo hace todo el mundo, porque algunos colectivos de laberintos basan todo lo que hacen en ese laberinto, y porque mola mucho decir que eres “labyrinth designer” y que tu único esfuerzo sea cambiar los numeritos de las escalas del diseño de Chartres que tienes en el autocad para adaptarlo al espacio en el que tienes que ponerlo.

   Salvo honrosas excepciones, todo es así, o, la otra variante, que es hacer un pasillo que recorra un camino, hacer que ese pasillo de unos cuantos giros “porque sí” y ¡hala, ya han hecho un laberinto!.
Tras el boom de hace unos años, la creatividad ha caído a niveles que rozan el absurdo.
   ¿Y por qué os estoy soltando todo esto?

   Pues porque he estado teniendo un intercambio de correos que me ha cabreado bastante.

   Desde que inicié mis webs sobre laberintos, y sobre todo desde la publicación del libro, he mantenido correspondencia con todo tipo de personas: jardineros que querían usar alguno de los diseños que salen en el libro, profesores que han hecho actividades con laberintos, jardines botánicos, un grupo pagano que me preguntó sobre posibles formas baratas de instalar un laberinto… y algunos más. A todos ellos les he contestado con educación, con interés y les he prestado consejo hasta donde he podido. Un par de veces me he encontrado, meses después, correos en la bandeja de spam y esos no los he contestado porque ya tenían su tiempo, pero, por lo general suelo ser rápido contestando. ¡Qué narices! Soy un friki de los laberintos, me encanta que me escriban para esas cosas.

   Sin embargo no me dedico en exclusiva a ello (sería genial, pero uno tiene que vivir y para eso el dinero es importantísimo, como todos sabréis) y me lo tomo como una pasión que de vez en cuando me permite conocer gente y hacer alguna que otra cosilla por ahí. Por eso me hizo especial ilusión cuando una promotora inmobiliaria (cuyo nombre no voy a mencionar para ahorrarme posibles repercusiones legales, que hoy en día acabas en el juzgado por nada) se puso en contacto conmigo para que les ayudase con un laberinto que barajan incluir en un pequeño espacio entre dos de los edificios que tienen en proyecto. Buscando sobre laberintos en internet habían dado con mis webs y con mi libro y querían que yo estuviese en el proyecto.

   Tras unos momentos de euforia, releí el correo y me llamó la atención la expresión “figurase usted en el proyecto”. ¿Cómo que “figurase”? Hmmm. No me sonó bien, y les contesté pidiendo más información. Su contestación incluía los siguientes puntos:
  • Mi nombre constaría en el proyecto.
  • Asesoraría a distancia (skype y correo electrónico) sobre el laberinto y su instalación.
  • Estaría allí un par de días cuando comenzase la instalación, y otro día más cuando finalizase para supervisar un poco todo.

   Al leer ese correo, si no hubiese sido porque estaba en el trabajo hubiese expresado mi alegría de un modo más efusivo, pero como estaba en el trabajo me limité a tamborilear un poquito sobre la mesa con una sonrisita en la cara y a pensar en cuando podría ir. Dicen los bardos que hay una leyenda que afirma que en octubre tendré unos días de vacaciones, de modo que contacté con ellos para saber si esos días serían una fecha adecuada. La contestación incluía estos puntos de interés, eso sí, explicados de forma muy políticamente correcta:
  • El laberinto ya estaba escogido. Era el de Chartres, por supuesto.
  • Iban a instalarlo como les diera la puta gana dijera yo lo que dijera.
  • El transporte, comida y alojamiento para ir allí saldrían de mi bolsillo, de modo que podía ir cuando quisiera.
  • Por el contexto quedaba absolutamente claro que lo que les interesaba era que figurase en el proyecto el nombre del tipo que había escrito un libro sobre diseño de laberintos.
  • No me iban a pagar nada, pero yo debía tener en cuenta el “prestigio” que me iba a otorgar aparecer ahí, y que eso me valdría de publicidad.

   O sea, que yo tenía que poner mi nombre en un proyecto de un laberinto que no tenía nada de original (vaya diseñador de mierda, pensarían los que tuviesen una mínima idea de laberintos), que lo instalarían como les diese la gana (con lo cual puede ser una chapuza del quince), no me pagarían nada por usar mi nombre, y aún por encima del uso gratuito de mi nombre (que tampoco es un nombre que mueva masas, que quieres que te diga, pero qué coño, es mío y hago con él lo que me da la gana) iba a tener que gastarme unos 500-600 euros en ir allí a que alguien se haga una foto conmigo para que quede bonito en la presentación del laberinto.

   Todo ello por el posible prestigio y publicidad que me pueda dar eso, que igual es publicidad negativa.

   Va a ser que no. Is going to be that not (en inglés del Telón de Grelos).

   Una cosa es ser amable y que a uno le guste ver que alguien reconoce su trabajo, y otra ser gilipollas.


   Lo peor, es que no dudo de que encuentren a alguien que se preste a lo que yo me he negado, porque, como dije al principio, siempre hay a quien le pone muchísimo decir que es “labyrinth designer” aunque en realidad sea una farsa.

viernes, 1 de julio de 2016

El laberinto de Borges, y documental rodado en él.

   Si realizas búsquedas sobre laberintos en el todo-busca-poderoso Google, no tardarás en dar con Borges, a quien le gustaba utilizar el laberinto en su obra (en éste enlace se puede encontrar una disertación al respecto).

   Una amiga del escritor, Susana Bombal (de la familia propietaria de la Finca Los Álamos, en San Rafael, Mendoza, Argentina), también era amiga del diseñador de laberintos Randall Coate. Cinco años antes de la que Borges muriera Coates tuvo un sueño: En ese sueño Susana Bombal le decía que Borges había muerto y le proponía diseñar un laberinto en recuerdo del escritor.

   El resultado de ese sueño fue el siguiente diseño, que se realizó en 1986 tras la muerte de Borges. El diseño, con forma de libro abierto, incluía representaciones de símbolos importantes en la obra de Borges como el reloj de arena, el bastón de un ciego y la cinta de Moebius.



   Sin embargo, habría que esperar hasta el 2003 para que se construyese el laberinto a impulso del nieto de Susana Bombal, Camilo. El laberinto ocupa más de una hectárea y se construyó con más de 8.000 arbustos de buxus.



Más tarde, se construyó una réplica del laberinto en Venecia, una de las ciudades favoritas del autor.



   Actualmente, en la versión final (reabierta en enero de 2016) del laberinto en San Rafael, se ha incluido un cañaveral para que los niños puedan jugar, una pulpería restaurada que data de 1880, una torre (de unos 18 metros de alto) desde la que se podrá observar el laberinto, un micro-cine y un museo.



   Ahora, en Junio de 2016 ha comenzado el rodaje de un documental sobre Borges, que incluye la historia de su relación con la familia Bombal, y que se está rondando (al menos en parte) en la finca con el laberinto.


 
Y, como siempre que me es posible, un vídeo para terminar. Había otros mejores (es obvio), pero en esos se veía el laberinto recién plantado, de modo que he preferido éste.







viernes, 20 de mayo de 2016

Té y laberintos nocturnos

The 100-foot diameter labyrinth at Innisfree Farm and Botanic Garden. - Supplied photo



   El laberinto que se puede ver en la foto mide 100 pies (unos 30,5 metros) de diámetro, y los caminos están delimitados por conchas blancas de ostra.

   Lo han construido en la Granja y Jardín Botánico de Innisfree (Courtenay, Vancouver), con diseño de Meg Hansen (miembro de The Labyrinth Society).

   Este diseño está hecho, aparte de para formar parte de las actividades diarias del jardín botánico, para realizar actividades (no sólo transitar el laberinto) las noches de luna llena de los meses de verano, en las cuales las conchas blancas de ostra brillan con la luz de la luna.




   Además, si vas a una de las caminatas nocturnas, antes de transitar el laberinto te invitan a un té.

   Una forma distinta de impulsar la vida comunitaria.


jueves, 5 de noviembre de 2015

Laberinto del Monte de San Pedro - A Coruña (y 2)


 




   Hace algún tiempo había publicado ya, previamente, una entrada sobre éste laberinto, y con eso había dado el asunto más o menos por zanjado. Sin embargo, uno de los pocos lectores asiduos me ha dicho, no sin cierta razón, que teniéndolo en mi ciudad tendría que hacer algo más.

   Y como cuando alguien tiene razón... pues la tiene, pensé como hacer una entrada nueva, ya que la información (tamaño, construcción, etc) que brinda el ayuntamiento es prácticamente nula.

   De modo que, para dar una idea del tamaño he hecho una captura del google earth (la de arriba), donde se puede ver que tiene un tamaño bastante decente.

   En cuanto a la localización, como sé que hay gente (como yo) que tiene en su google earth señalados laberintos a lo largo del planeta, aquí está el archivo kmz para verlo en google earth, en la ventana que se abre con el mapa, en la esquina superior izquierda hay una flechita negra para descargarlo por si alguien lo quiere guardar.

   El laberinto en si, a mi, personalmente, no me gusta. Es un laberinto multicursal que usa los recursos del unicursal para hacerlo más largo pero el diseño ha quedado tremendamente simplista. Si uno, según entra, coge la desviación a la izquierda llegará al centro (tal y como se ve en el vídeo).

   También incluyo, como siempre que puedo en las entrada, un vídeo. El de ésta entrada es mío, grabado con el móvil. Pido disculpas por la calidad, es el primer vídeo que edito en el youtube y, soy consciente, me queda mucho por aprender.

   En el futuro subiré más videos propios sobre tipos y diseño de laberintos que es lo que más me pide la gente por correo. Sin embargo eso tendrá que esperar a que esté un poco más ducho en el asunto éste de los vídeos.






sábado, 31 de octubre de 2015

Laberinto con globos - Manhattan


   Otra instalación temporal, ésta vez en Manhattan. El artista francés L'Atlas ha usado más de 3.000 globos blancos para crear, en el Nelson A. Rockefeller Park su obra de arte titulada "New York: Air".

   Esta instalación se puede montar (o desmontar) en 12 horas, y forma parte de una gira internacional en la que las distintas obras hacen referencia a los elementos de la naturaleza.

   Según el autor, la elección de la obra asignada a cada ciudad está guiada por su inspiración, y pensando como quedaría en Google Earth.



   Como podréis ver en la sección de vídeos de su web, el artista ya tiene otras instalaciones artísticas relacionadas con laberintos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Laberinto en Toowoomba (Australia)



En la ceremonia de inauguración


  Toowoomba City es un suburbio de la ciudad de Toowoomba (que cosas, eh). Allí. a instancias de la Reverendo Penny Jones, de la iglesia de St. Luke, se ha construido un laberinto en los jardines de la ciudad, en el exterior de la iglesia, el cual se ha inaugurado el día 12 de éste mes (octubre 2015).

   La Reverendo Jones llevaba insistiendo en el proyecto desde 2010, con la intención de atraer "otro tipo de turismo" a la zona, y que el laberinto añadiese una utilidad más a los jardines. Estas fueron sus palabras:

"La peregrinación se está volviendo más y más popular. El número de personas realizando el Camino de Santiago en Francia y España se ha triplicado.
Hay un creciente interés en la espiritualidad y la peregrinación, y por eso algo como el laberinto es importante"

Otra cosa comentada por los responsables es que, al dar de alta el laberinto en el Worldwide Labyrinth Locator, se han incrementado las visitas a la página web municipal.

      El laberinto, en sí, no tiene nada de especial: es estilo Chartres con siete pasillos. Tan estilo Chartres que incluso tiene el centro dividido en los pétalos. Sería interesante saber cuanta gente de la que encarga laberintos conoce los posibles significados de esos pétalos.

   Os dejo, como siempre que puedo, con un vídeo. Aquí sale la reverendo Penny Jones hablando del proyecto (el vídeo se puede visualizar ampliado).


martes, 8 de septiembre de 2015

Hacienda Panoaya: México

   No tengo intención de reflejar en este blog todos y cada uno de los laberintos que hay en el planeta, pero sí me gustaría reseñar los que, por un motivo u otro, considero más destacables. ¿Qué le puede dar la condición de destacable a un laberinto? Pues cosas como la extensión, su dificultad, el diseño, su historia, o, como en éste caso, donde están situados.

   La Hacienda Panoaya, en México, es un lugar verdaderamente destacable donde no dudaría ni un segundo en llevar a mi familia si no me quedase "al otro lado del charco". Como sé que hay lectores de éste blog que viven en México (Google Analytics es sabio) no puedo dejar de recomendar que le den un vistazo a la web de la Hacienda y vean las actividades que se desarrollan allí (que los niños den de comer a ciervos, por ejemplo).

Laberinto Hacienda Panoaya
Laberinto en la Hacienda Panoaya - México


   Como podemos ver en la foto es un laberinto multicursal, realizado en setos de cedro, bastante grande (500 metros cuadrados) y que genera un camino interior a recorrer de 2 kilómetros. Si te cansas de caminar o no encuentras la salida tienes que gritar "¡Me doy!" para que te vayan a rescatar.

   Como es habitual, incluyo un vídeo (que, como viene siendo cada vez más habitual, está realizado con un dron) del parque en el que se puede ver el laberinto en un par de ocasiones.